La policía australiana anunció el miércoles que ha acusado a dos ciudadanos chinos de injerencia extranjera y espionaje contra un 'grupo budista'.
Según las autoridades, los sospechosos son acusados de recopilar información y realizar operaciones que suponen una amenaza para la seguridad nacional.
'Tomamos muy en serio cualquier intento de injerir en nuestros asuntos internos', declaró un portavoz policial.
El caso ha suscitado gran atención y ha llamado la interés de organizaciones internacionales.